¿Pasteleamos?

 

Si hay algo a lo que siempre le escapé de pequeña fue a la cocina. Bueno, a la cocina, a la plancha, a la escoba y la palita, a la jardinería y a aprender a tejer. Digamos que todas esas labores que se trasmiten de abuela a madre y de madre a hija y que yo decidí cortar por lo sano ni bien tuve uso de razón. Todo eso que se consideraba “femenino”, todo aquello que se suponía que debía estar haciendo en vez de treparme a los árboles, jugar a la pelota y convertirme en una expedicionaria del barrio que me vio crecer, me repelía. Sí, gracias, sociedad. Gracias, medios de comunicación. Gracias, religión, educación y lazos familiares por querer perpetuar usos y costumbres correspondientes a mi género.
Obvio me negué a todo esto. Qué tonta. Resignificar es la cuestión ahora que ya soy mayorcita y no da andar trepándome al árbol del vecino. Sí, resignificar eso que alguna vez me dijeron que “es de nena”. No, el tejido no me llama, pero quién te dice… Y sí, si descubrí la jardinería, por qué quizás tejerme la bufanda de Griffindor que siempre quise no puede ser algo que me termine por gustar (¡quizás porque ya te la tejió tu abuela!).
Así me pasó con la cocina. Sí, ya de grande descubrí que hornear, pelar y picar, y luego llevarme a la boca algo creado por mí misma me da un inmenso placer. No soy especialista en gastronomía ni mucho menos. De hecho, soy bastante torpe cuando agarro el cuchillo y manipulo las ollas, pero disfruto mucho de la preparación. Y más disfruto del resultado.
Suelo olvidar las proporciones y los ingredientes y por eso tengo que anotar todo lo que llevo a cabo en la cocina, porque sino después me olvido y mi alter extra obsesivo (a quien vamos a llamar de ahora en más Raquel Frambuesa) quiere que todo sepa igual que cuando lo hice por primera vez, que no haya ni una pizca de pimienta de más. Pero ¿cómo hacerle entender que muchas veces esa es la magia de la cocina? ¡Imposible! Por eso en vez de andar anotando en papeles sueltos medidas y minutos de cocción, pensé mejor en dejar salir a jugar a Raquel, que para esto es buena, y crear este blog. Quizás tengo la suerte de que alguien me tire un dato, un consejo o, tal vez, alguien aburrido que navega por la web tiene ganas de probar alguna de estas pócimas que de secretas no tienen nada. Así que… ¿qué más da?
No sé ustedes, pero yo me voy a pastelear con Raquel Frambuesa, que con ella siempre termino comiendo rico.
By @Debora_Dora

Hola Tortitas!

Una vez más mantengo a Basfita despierta hasta altas horas de la noche con el firme propósito de hacer de su vida algo aún más miserable.

 

 

Yo, Debora Dora